La miel de alfalfa es de color ámbar muy claro y se caracteriza por su olor muy
aromático. Procede del néctar de la planta perenne de alfalfa, que se utiliza
tradicionalmente como forraje, pero también se encuentra en zonas silvestres donde
florece de forma natural. Para que una miel sea considerada de alfalfa, debe contener
un mínimo del 20% de granos de polen de esta planta.
Esta miel es una opción excelente para quienes buscan una miel con un aroma
pronunciado y un color claro. Aunque el texto no especifica sus propiedades o usos, su
origen floral sugiere un perfil de sabor suave y dulce, ideal para diversas aplicaciones
culinarias y como edulcorante natural.